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ECONOMISTAS

   

Le pedí su número de teléfono a un economista… y me dio una estimación.

Un hombre, paseando por un camino en el campo, llega junto a un pastor que cuida un enorme rebaño de ovejas. Le dice al pastor: «Le apuesto 100 pesos contra una de sus ovejas a que puedo señalarle el número exacto que hay en este rebaño.» El pastor piensa que el rebaño es muy grande y decide aceptar, «984», dice el hombre. El pastor queda asombrado porque esa es la cantidad exacta. «Soy una persona de palabra,» responde el pastor, «coja una oveja». El hombre toma un animal y comienza a alejarse. 

«Espere,» grita el pastor, «deme la oportunidad de recuperarme. Doble o nada a que soy capaz de adivinar su ocupación exacta.» El hombre acepta rápidamente. «Usted es un economista que trabaja como asesor del Ministerio de Agricultura y Ganadería», señala el pastor. «¡Increíble! , ¡esa es exactamente mi profesión!» Responde. «Pero, ¡dígame!, ¿cómo ha llegado usted a esa conclusión?» 

«Deje usted primero a mi perro en el suelo y luego se lo explicaré».

El de la economía es el único campo en el que dos personas pueden obtener el premio Nobel por decir uno exactamente lo contrario del otro.

La primera ley de los economistas: Para cada economista existe un economista igual y opuesto. 

La segunda ley de los economistas: Ambos están equivocados

Se dice que Cristóbal Colón fue el primer economista: 
Cuando dejó el Puerto de Palos para descubrir América, ignoraba a dónde iba. Cuando llegó, ignoraba dónde estaba
Y, además, lo hizo todo con una beca del Ministerio.

Un economista es un profesional entrenado que cobra para inferir mal sobre la economía. Un econometrista es un profesional entrenado que cobra para usar computadoras para inferir mal sobre la economía.

Para un economista, la vida real es un caso especial

P: ¿Por qué creó Dios a los economistas?
R: Para que los pronósticos del tiempo nos pareciesen buenos

P- ¿Cuál es la diferencia entre economistas y hombres de negocios? 
R- Los economistas no tienen los pies sobre la tierra; mientras que los empresarios se suelen asentar firmemente con los cuatro pies en el suelo

P: ¿Cuántos economistas de Chicago hacen falta para cambiar una bombilla?
R: Ninguno. Si se necesita cambiar la bombilla, el mercado ya se habría encargado de ello.

Una asociación de ganaderos quiere conseguir mejorar una raza de vacas para que den más leche, y reúnen a varios científicos y los asignan en grupos independientes para que busquen varias soluciones, y luego adoptar la de mayor rendimiento. 

Al cabo de un plazo preestablecido, empiezan a leer los resultados. Unos criadores de ganado proponen un plan de cruzamientos, y basándose en experiencias anteriores se comprometen a lograr una mejora del 3%. El grupo de ingenieros genéticos propone introducir ciertos genes que deberían mejorar la productividad un 10%. Un equipo de veterinarios propone unas modificaciones en los establos que harían que las vacas fuesen más felices, y producirían un 2% mas de leche, que habría que sumar a las anteriores mejoras. Otro equipo propone un cambio de dieta que mejoraría el rendimiento en un 7%, otros quieren suministrar hormonas a las vacas para subir un 8%. 

Entonces aparece el equipo de los economistas, que dicen que son capaces de mejorar la producción en un 3.000%. Todo el mundo se pone muy contento, y se apresuran a leer el proyecto, que empieza diciendo: «Supongamos una vaca convexa, acotada, continuamente diferenciable y de buen comportamiento...».

 

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